El secreto de los maoris
Los aborígenes de Nueva Zelanda se llaman maoris. Esta población
vive en estrecha unión con la naturaleza y su alimentación
ha permanecido inalterada durante milenios. Lo especial es el hecho
de que estas personas no saben lo que son los problemas de movilidad,
como las artropatías. Esto no obstante cambia cuando los maoris
emigran y viven en el mundo civilizado. ¿Qué hay tan
diferente en su alimentación? y ¿podemos trasladar estas
costumbres alimenticias a otros individuos?
Se ha descubierto que la diferencia principal en la alimentación
se encuentra en el océano. Los maoris tienen el hábito
de coger determinados crustáceos y consumirlos crudos inmediatamente.
Este hábito no lo pueden mantener en otros países.
Estos crustáceos contienen combinaciones de proteínas
y azúcares específicas, que sirven para regenerar
los cartílagos, que confieren unas propiedades al líquido
sinovial que disminuyen el roce y a los cartílagos de las
articulaciones que reducen la presión, los golpes y que son
muy difíciles de lograr mediante una alimentación
normal.
A esto hay que añadir que estas combinaciones de proteínas
y azúcares están sujetas a una regeneración
natural continua que se debe compensar mediante una nueva regeneración
adecuada permanente. Esta nueva síntesis de las combinaciones
de proteínas y azúcares ya no se puede mantener con
un consumo normal, p. e. cuando el funcionamiento metabólico
es deficiente, cuando existe desregulación inmunológica
("reuma") o cuando hay un desgaste excesivo de la articulación.
Las consecuencias son: pérdida de elasticidad y degradación
progresiva de los cartílagos de la articulación, así
como aclaración del líquido sinovial que por esta
causa pierde en parte sus propiedades lubricantes. A esto siempre
van unida una limitación del movimiento voluntario y una
capacidad de carga menor de los miembros o de la espalda.
Esta situación empeora de forma grave, debido a un aporte
insuficiente de los principios activos o sustancias nutricionales
necesarios. En este caso hay otros nutrientes que juegan un papel
importante y cuya carencia provoca la degradación de los
huesos y cartílagos de las articulaciones. Entre éstos
figuran el calcio (osteoporosis) que es la sustancia conjuntiva
principal de los huesos, las proteínas formadoras de colágeno
que sirven para regenerar los cartílagos, la vitamina E,
los ácidos grasos omega-3 de semillas de lino y combinaciones
de azúcares de algas que representan los principios activos
naturales para la protección de los tejidos.
Los constituyentes proteínicos específicos y los
aminoácidos formadores de colágeno son los elementos
constituyentes de las estructuras de los tejidos conjuntivos, estables
a la deformación y a la extensión, especialmente de
los tendones, ligamentos y huesos. Si éstos no están
presentes en la alimentación en una cantidad suficiente o
si las necesidades del individuo son mayores se producen problemas
en estas zonas.
Éstos, primero se manifiestan con alteraciones en el desarrollo
del movimiento voluntario, que pueden ir desde la falta de estímulo
y el desarrollo insuficiente de impulso hasta la parálisis
permanente. En caso de estados carenciales prolongados, estos problemas
se pueden manifestar y pueden provocar el desgaste de las articulaciones,
la degradación de los huesos y una irritación continua
de los tejidos.
MoviCur
Movicur contiene el extracto de calidad probada y cuya efectividad
está certificada de crustáceos liofilizados espontáneamente
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